Arquitectura Ingrávida

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Edificios que flotan y cúpulas transparentes y, aparentemente, ingrávidas son conceptos que nos remiten a la ciencia ficción ¿verdad?

Pues fue en tales conceptos en los que estuvieron basados nuestros talleres infantiles del Ciclo Cine y Arquitectura del COAM del pasado 2 de abril: bajo el título de Arquitectura Flotante, niños y adultos experimentaron con arquitectura ligera, poblados voladores, estructuras de tensegridad y origami.

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¿Quién no se ha emocionado al ver la escena de la película “Up”, en la que la humilde casita de madera de un jubilado se eleva por los aires gracias al impulso ascendente de miles de globos atados a sus vigas y pies derechos? Pues tras la proyección de la película “Up”, se propusieron dos talleres basados en esta famosa escena. Y, después de “Up”, siguió la proyección del documental “Buckminster Fuller. El mundo de Fuller.” Como sabemos, este arquitecto fue el principal desarrollador de las famosas cúpulas geodésicas y de las estructuras de tensegridad. Esto nos dio ideas para un taller más, que fue llevado a cabo por los niños más mayores del grupo. Como complemento a este último taller, se realizó un taller de figuras de origami, en el que se crearon elementos ligeros para ser incorporados a las estructuras fullerianas de barras y cables.

Comencemos con los talleres “Up”: en uno de ellos, los pequeños construyeron una divertida escultura entre todos: cada uno de los niños estuvo a cargo de la elaboración de una casita de cartón; tras finalizar las casitas, se creó un poblado vertical con todas ellas y se ató el poblado a un racimo de globos, creando así la ilusión de una Ciudad Vertical Flotante. ¡Como veis, quedó genial!

En el otro taller “Up” los niños crearon un poblado de figuras ligeras de papel (cada una de ellas, una reproducción recortable en miniatura de la casita del anciano Carl de la película). Estas figuras se colocaron sobre un panel de poliestireno expandido. La idea era crear una ciudad muy ligera y experimentar así la posibilidad de conseguir elevarla en el aire, atando este panel a un puñado de globos de helio que previamente habíamos preparado.

¡El experimento nos dejó asombrados! ¡El panel de poliestireno alcanzó a elevarse ante nuestros ojos! Aunque no llegamos a optimizar el equilibrio entre carga y fuerza elevadora, lo cierto es que nos quedamos muy cerca de conseguirlo.

En cuanto al taller de tensegridad, exigió bastante habilidad y esfuerzo por parte de niños y adultos. Fue un verdadero estudio de tensiones y cualidades de los materiales. Se entregó a cada participante un set de elementos estructurales, sencillo pero eficaz, realizado con pajitas para beber y segmentos de lana fina: es decir, elementos más rígidos para trabajar a compresión y elementos flexibles para trabajar a tracción.

El taller consistió en montar las pequeñas estructuras de tensegridad, manteniendo el equilibro entre tracciones y compresiones entre los elementos. ¡Fue difícil, pero los resultados merecieron la pena! Y, como complemento a este taller, se montaron también, entre varios participantes, dos estructuras de tensegridad más grandes, de las cuales se suspendieron los elementos ligeros creados en el taller de origami. Este último taller estuvo a cargo de Manuel Carrasco, que nos deleitó a todos con sus conocimientos y habilidades.

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¡Como veis, los resultados fueron espectaculares!

 

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